El cozy crime, resuélvalo usted mismo: cualquiera puede pillar al asesino, pero no todos saben traducirlo

Lectura misteriosa

Una tarde de noviembre a las seis de la tarde, con una oscuridad casi total y la temperatura cayendo por momentos, un grupo de personas que no se conocen se reúne virtualmente con un objetivo común: desentrañar el misterio del cozy crime.

Tenemos el escenario y los personajes, solo nos queda alzar el telón y que empiece la trama.

La maestra de ceremonias (una servidora), bien acomodada en su butaca lectora favorita, acompañada por una mantita, una taza con té de jengibre y limón y las tres ayudantes peludas durmiendo en sus camitas (todo muy cozy), abre la sesión virtual del curso organizado por Asetrad El cozy crime, resuélvalo usted mismo: cualquiera puede pillar al asesino, pero no todos saben traducirlo.

 

Charla cozy crime

 

Los asistentes, que en esta ocasión son bastantes y muy interesados, afilan sus habilidades detectivescas mientras escuchan a la anfitriona hablar largo y tendido sobre las características, las peculiaridades y las dificultades de traducción de este género, intercalando ejemplos siempre que puede.

Y después de más o menos una hora de escucha activa, llega por fin la parte que todos esperaban: para culminar la sesión, se les presenta un misterio, muy cozy, obviamente, que deberán resolver entre todos. Se describe la ambientación, el grupo cerrado de sospechosos y el acontecimiento que desencadena el quid de la cuestión, y el grupo de Poirots y Marples se pone a debatir para dilucidar quién es el culpable, mientras la anfitriona aporta pistas según avanza la trama.

Y al final, claro, como en cualquier novela del género, el caso se resuelve. Agatha Christie estaría muy orgullosa de sus detectives aficionados. Igual que yo.

En resumen, dos horas de charla que se hicieron cortas, mucho debate, muchas preguntas, mucho misterio y un puñado de gente que espero que aprendiera todo lo que hay que saber sobre este género para enfrentarse profesionalmente a él, que se lo pasara tan bien como yo, y que se sintiera detective por un día.

Gracias de nuevo a Asetrad, por el interés en lo que yo puedo contar, y a los asistentes, por su buena disposición y humor.

Que sigáis todos disfrutando del cozy crime, como lectores, traductores o ambos.

 

 

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© MARÍA DEL PUERTO BARRUETABEÑA.

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